sábado, 26 de octubre de 2019

COMPAÑEROS DE DESCANSO


Dos de la tarde y toca descanso, lo justo para un café y un cigarro. Salí al patio interior, sin imaginar que la vida me iba a mostrar su lado más cruel. Suerte que siempre voy con la cabeza alta y la mirada clavada en el suelo. De no ser así, esa crueldad hubiese acabado en la suela de mi zapato.

No era la primera vez que me topaba con tal macabra visión, días antes ya pude observar rastros sanguinolentos provocados por lo que llamamos progreso innovador.
Sin embargo esta vez algo llamó mi atención, quizá fuesen sus colores exóticos o el hecho de que el suceso acababa de ocurrir y aún estaba en estado agonizante.

Me incline a observarlo, he de reconocer que no sentí pena, supongo que mi estado de ánimo está tan alterado, que ya pocas cosas consiguen hacer que me estremezca. Sin embargo... Mi capacidad de reflexión sigue intacta.

Me imagine el despertar de ese ave aquella mañana, un día como otro cualquiera. Dudo mucho que pasase por su mente su fatal destino. Quizá solo disfrutaba de un plácido vuelo mañanero o a lo mejor se dirigía a por comida para sus polluelos, lo cual, significaría que su muerte también arrastraría a su prole.
El caso es... Que allí estábamos los dos, él respirando su última dosis de oxígeno y yo captando el momento.

No tengo muy claro que es lo que acabó con él, si el brusco golpe contra el cristal del edificio o la caída. Pero al no ver restos de sangre en el suelo, pude imaginar que seguramente el estampazo, le había reventado por dentro y utilizó las pocas fuerzas que le quedaban, para que su caída fuese menos brusca.
Alcé la mirada hacia el edificio acristalado, era puro espejismo, el cielo y las nubes se reflejaban claras como espejos, no es de extrañar que llevase al engaño.

Volví a centrarme en mi pequeño compañero de descanso, ya no se movía,  su pico se quedo inmóvil y poco a poco vi como sus ojos negros se tornaron grises. 
Fui la última imagen que vió y yo presencié como su luz se apagó.



EL HILO ROJO

De forma minuciosa, el anciano de la luna, ató el hilo rojo del destino en su diminuto dedo y dejó el otro extremo libre, aún no había decidido quién sería el alma adecuada para él. 
Cinco años pasaron hasta que lo decidió, sin darse cuenta que durante ese tiempo el hilo se había enredado. Pero fue tan impetuosa la llegada de aquel alma indomable, que no prestó atención a tal contratiempo. Agarró el extremo del hilo que volaba sin dueño e hizo la unión.  
Observó a esas dos almas unidas y no tuvo duda de que eran una sola. Mientras se regocijaba de un trabajo bien hecho, se percató del amasijo de nudos, que había entre los dos. 
Lo curioso es, que no grito de espanto por el gravísimo error cometido, al contrario, empezó a soltar carcajadas de alegría. 
Como hombre sabio que era, comenzó a analizar el hilo... 
El primer nudo estaba casi por la mitad, lo que le dio a entender que pasarían muchos años hasta que sus caminos se cruzasen. El resto del hilo, era una auténtica maraña, lo que le indicó que iban a tener que ser muy pacientes y constantes si querían que su amor la desenredase. 
Y os preguntaréis... ¿Por qué aquello le hizo tan feliz?. 
La respuesta es muy sencilla, si su amor conseguía ser tan fuerte, como para desenredar las trabas del destino, significaría que era amor de verdad y sus almas estarían juntas por toda la eternidad. 
¡Sí, definitivamente había hecho un buen trabajo!.


GRIS


Grises muñecos de trapo deambulan por la ciudad, 
roídos por el paso del tiempo.

Sus miradas fijas e inertes,
dejan al descubierto el vacío de sus almas.

Sonrisas cosidas
y cada vez más deshilachadas,
se convierten en muecas tremebundas y desencajadas.

Caminantes aciagos,
sin rumbo ni ilusión.

Costuras rotas, reducen a algunos al simple serrín,
pisoteados por los que no se dan cuenta,
de que la endeblez de sus hilos,
barren la fatalidad de su porvenir. 

viernes, 16 de agosto de 2019

LIMITE



Remolinos de emociones, veneno necesario para vivir. Sangre convertida en ponzoña, que recorre todo mi cuerpo, hasta llevarme a la enajenación. No existen limites ni dosificación.

Manto que nubla mi mente, se adueña de mis sentidos, envuelve mis sueños transformándolos  en pesadillas.
Palpitar de mis muñecas, la llamada de la desesperación, venas que se iluminan para llamar mi atención. 

Momentos de vacilación... Las lágrimas comienzan a brotar, llanto mudo que impide mi respiración. 
Nido de abejas en mi pabellón auditivo, hacen voltear mi masa gris. Mi sistema nervioso se convierte en un terremoto que altera todo mi existir.

Difícil controlar la situación, todo son dudas, sumida en el abismo de mi depresión.
Sin embargo un resquicio de cordura asoma con decisión, volverme un alma inerte sería la solución.  No más llanto ni dolor, por ahora esa cápsula medicamentosa será mi salvación.



miércoles, 14 de agosto de 2019

MI PEQUEÑO GRAN HOMBRE


Sonríe mi pequeño gran hombre,
no llores cuando no veas a mama.
Recuerda todos esos momentos que hemos pasado juntos
y piensa en todos los que vendrán.

Como te cantaba por las noches,
Y te leía cuentos de forma original.
En mis sueños lo sigo haciendo,
cada noche a mi lado estás.
Mi alma vuela hacia tu cama
y miro tu carita angelical.

Te acurruco en mi pecho
y siento ese gran amor maternal.
Tu me miras con dulzura,
es amor de verdad.

Sé que es duro e injusto
y que dentro de poco ya ni lo recordarás.
Pero haz un esfuerzo mi pequeño
y no olvides que tu madre a tu lado siempre estará.
Aquella que no dormía por las noches, pendiente de tu respirar.
Durante nueve meses creciste en mi vientre, eso no se puede olvidar.

El odio y el rencor no entiende del amor incondicional 
y te han arrebatado el derecho,
de alzar tu voz angelical.
Aún mi voz es potente
y nada la podrá callar, 
hasta que nos dejen estar juntos
y vivir en paz.





martes, 13 de agosto de 2019

LA BARCA

En una barca navegas,
perdida por tu pesar.
Has visto una cara de la vida,
que hubieses preferido evitar.
Son complicadas las personas,
incluidas las que te solían guiar.
Más el rencor no es buen consejero
y contra el debes luchar.
Desprecio veo en tu mirada,
es difícil de aceptar.
Sé que eres joven e ingenua,
por muy adulta que pretendas aparentar.
No conoces los misterios de la vida,
pero tarde o temprano los conocerás.
Dos almas que antes eran gemelas,
en desconocidas se ha vuelto sin más.
¡No lo dudes!,
decisiones difíciles tuve que tomar.
Más es vosotros pensaba,
no en mí,  esa es la única verdad.
Complicada la mente que se bloquea,
muy a mi pesar.
Las consecuencias estoy pagando,
condenada a la soledad.
Pero espero que algún día lo comprendas
e inseparables para siempre,
volver a estar.


lunes, 12 de agosto de 2019

FUEGO


Envuelta en llamas, como los pecadores que se consumen en el infierno.
Mi cuerpo se agrieta, se va convirtiendo en piedra volcánica, mientras supura la lava de mi deshonra. Una imagen evocadora para aquellos que prendieron la mecha de mi desgracia.

Es cierto que acabaré hecha cenizas, que mi piel, mis órganos y mis huesos serán simple polvo y os regocijareis pensando que habéis acabado conmigo.
Lamentablemente para vosotros no será así, porque yo soy fuego, es mi elemento. Yo soy el infierno convertido en mujer y resurgiré de mis cenizas.

Da igual las veces que me consuma, el polvo se convertirá en cuerpo de nuevo, más fuerte, más sabio y más bello. Y observareis mi grandeza, y volveréis a prender la mecha, hasta que seáis vosotros los que acabéis entre las llamas de mi ira

.

domingo, 11 de agosto de 2019

EL PATRIARCA


Allí se encontraba, en lo más alto, sintiéndose superior a los demás.  No le hacía falta pavonearse como al resto, se mantenía erguido,  desafiante y solo de vez en cuando soltaba un alarido para recordar a los más despistados que estaba allí.

Me recordó demasiado a la figura del patriarca, aquél que era respetado por todos, el protector, superior en todos los aspectos y aunque no lo fuese, nadie se lo iba a rebatir.
Una figura demasiado conocida para mí, quizás por eso me llamó tanto la atención.

Está claro que hay aptitudes que no hacen diferencia entre especies. Aunque... A pesar de que los seres humanos, estamos en teoría más evolucionados, en ciertos aspectos dejamos mucho que desear.

Sumisión... Dominación... Simples marionetas en muchos casos. Rebaño de corderos a la orden de unos pocos patriarcas, que se creen los amos a causa de sus trastornos, traumas y complejos.













sábado, 27 de julio de 2019

SUEÑOS

Sueños... ¿Realmente podemos alcanzarlos?. O son simplemente espejismos en forma de pequeños oasis en medio del desierto de nuestras vidas.

De pronto allí aparecen, cuando más cansado y sediento te encuentras, cuando la oscuridad ya se ha apoderado de gran parte de tu alma. Y vuelves a ver esa luz brillante de esperanza, las energías y fuerzas que creías que ya se habían agotado te hacen volver a caminar, con cierta sonrisa en tu rostro, sin despegar la mirada de ese maravilloso oasis, que parece estar tan cerca de ti.

Y caminas, día tras día, noche tras noche. Empiezas a darte cuenta de que la distancia no era tan insignificante como creíste en un primer momento. Caminas pero no pareces avanzar. 
Aún así aunque en ciertos momentos las fuerzas te flaquean sigues adelante. En varios momentos te dejas vencer por el pesimismo y deseas renunciar, pero lo miras y se ve tan hermoso y plácido... Todo aquello que habías estado buscando durante tanto tiempo está allí. 

Y con la boca seca, llena de llagas a causa de la deshidratación, con todo tu cuerpo dolorido, tus pies llenos de ampollas y heridas que sangran porque hace tiempo que tus zapatos acabaron hechos añicos por el angosto camino y ahora tus pies acarician desnudos las brasas de esas arenas... Sigues adelante, rumbo fijo a tu salvación.

Sin embargo, mientras te vas acercando, te das cuenta de que lo que antes veías con total claridad, cada vez se vuelve más difuso. Tienes la sensación de que según se acorta la distancia, también ese oasis va desapareciendo poco a poco.
Y justo en el momento en que llegas a tu destino, con el corazón roto en mil pedazos, ves que solo ibas dirección a un espejismo. Allí donde se encontraban todos tus sueños, solo hay arena.

Y arrodillado, con lágrimas en tus ojos, comienzas a observar tu cuerpo. Todas tus articulaciones están retorcidas a causa del dolor, tu piel ya no es piel, es solo un trozo de tela erosionada a causa del sol y el viento. Tus pies ya no tienen forma, están hinchados, tus dedos torcidos y la tela que los recubre solo es sangre. Y tu mente...

Miras al cielo y piensas... ¿Este es mi final?. Pero aún sigues respirando, a pesar de que ya no lo deseas. 
Y con ira y frustración gritas al supremo el por qué tu sangre aún circula por tus venas, por qué tus pulmones siguen acogiendo el oxígeno, por qué si tu corazón está roto aún sigue latiendo. ¿Cual es la razón, la finalidad a tanta agonía?, ¿es una broma pesada, un castigo por vidas pasadas, por una maldición de tus ancestros?.

Por unos instantes tu mente se pierde en ese agujero negro de desesperación, lloras hasta agotar las pocas reservas de agua que quedan en tu cuerpo.
Pero... Te vuelves a levantar, porque tiene que haber alguna razón a tu respirar, porque no quieres darte por vencido. Deseas seguir buscando ese oasis donde se encuentran todos tus sueños, porque la vida es búsqueda, porque en algún momento con perseverancia acabarás encontrando la felicidad. si no... ¿Qué sentido tiene la vida, si no hay esperanza?.



sábado, 1 de junio de 2019

DESCONFIANZA


Tengo que decir, que cuando te pasas toda tu vida aguantando, que te metan palos de béisbol por detrás, llega un momento, en el que la desconfianza se hace dueña de ti. Desarrollas un sexto sentido, que te hace ver que las cosas no son lo que parecen. Aunque... he de reconocer, que muchas veces acabas amordazando a ese pepito grillo que habita en tu cabeza, para no ver lo obvio. Y aún sabiendo que no es lo mejor, prefieres mirar hacia otro lado, aunque ese dolor en la boca del estomago, te recuerde que te la están metiendo doblada.

Y así pasas tus días, embadurnando pañuelos con litros de cloroformo y estampándolos en la cara, de ese maldito insecto que solo quiere guiarte, mientras por otro lado, te atiforras de productos contra los dolores gástricos.
Sinceramente, algo totalmente estúpido, para alguien que considera que sus neuronas, están lo suficientemente activas, como para no querer ver la realidad.

Y en ese justo momento, cuando te das cuenta de tu inteligencia, dejas el cloroformo y el omeprazol y decides sentarte al lado, de ese grillo insoportable y observar. Y no sabría decir que duele más,  si ese desgarro anal, que llevas sufriendo durante años o darte cuenta, de la hipocresía de los demás y ver lo sola que estás.
Sin embargo opino, que si tengo que experimentar con los orificios de mi cuerpo, prefiero que sea de una forma más placentera. 

Y después de tomar esa decisión, miro sigilosamente por esa pequeña ventana, analizo las palabras y gestos de los que se quieren acercar a mí. 
Al principio, es lo único que me atrevo a hacer, sondear, analizar y pensar. Pero... Mientras el humo de mi cigarro acaricia mis labios, me doy cuenta de que ya estoy cansada y es cuando decido desenmascarar.  No resulta difícil, por desgracia la falsedad se ve a leguas de distancia, la misma distancia que decido poner entre mi persona y esos malditos vendedores de humo.

Y en principio debería estar todo resuelto, hasta que aparece "él",  en el momento que menos te lo esperas, con su mente brillante, su sarcasmo a flor de piel, su transparencia a la hora de decir lo que piensa, su voz de gangster y mil cualidades mas, que me vuelven totalmente loca y que si las enumerase todas, acabaría con mi concepto sobre lo eterno.

Y sin darme cuenta, observo mis manos y veo que vuelvo a tener el cloroformo y las sales contra la acidez, por si las pudiera necesitar. Miro a mi lado y mi guía ya no está sentado junto a mí,  en su lugar hay una escopeta cargada, por si tengo que volarle los sesos, cuando decida aconsejarme. Y el humo del cigarro... Ya no lo saboreo mientras observó,  si no que recorre mi boca, como si estuviera acariciando su piel con mis labios.
Y prefiero no pensar que es lo que sucederá, dejaré fluir este río de emociones y que el destino decida.



jueves, 30 de mayo de 2019

DESESPERANZA


Un nuevo amanecer... El comienzo de un nuevo día,  y como en cada salida del sol, ella seca sus lágrimas, con la esperanza de que no sea igual que el anterior. 
Antes de comenzar la jornada, respira su primera dosis de nicotina, mientras mira por la ventana. Mientras observa... Mientras piensa que es lo que falla en ella. ¿Por qué esa apatía?, ¿por qué no consigue encauzar su vida?.  
Se aferra a su móvil, el cual se ha convertido en una falange más de su cuerpo, lo que los expertos llaman nomofobia,  aunque ella prefiere llamarlo soledad. Lo mira, con la esperanza de ver un mensaje especial, algo que la consiga motivar. Pero no, siempre es lo mismo, tiene mensajes, aunque no el que ella espera. Sólo son palabras vacías,  de viciosos, desesperados, de hombres que prefieren ahogar su soledad con sexo. Sin embargo ella ya está cansada, no quiere eso. "Coleccionista de hombres", piensa... "Eso es lo que soy, una coleccionista de hombres". No consigue comprender el por qué. 
No todos los que habían aparecido en su vida aparentaban ser así. Fueron hombres que consiguieron devolverle la ilusión, en su momento creyó que buscaban lo mismo que ella anhelaba. ¿Entonces?... Se pregunta con el corazón roto en mil pedazos. ¿Quizás eran lobos con piel de cordero?, ¿quizás hay algo en ella que no encaja?. Aunque... Sabe perfectamente, que esa no es la verdadera razón de su tristeza, de su insomnio, ni de sus momentos de locura, solo es una pena mas que ha añadido a su colección, porque para ella eso es mas llevadero, que la verdadera razón de su soledad. 

Y con la amargura aun recorriendo todo su cuerpo, deja de pensar por unos instantes, ya que debe prepararse para irse. Y como cada mañana sale a la calle, a su rutina diaria. Siempre va acompañada de su música,  es lo único que le da fuerzas para soportar la salida al exterior. No le gusta el ruido de los coches, ni de la gente, prefiere sumergirse en esas notas musicales, para así poder percibir solo lo que le interesa ver. Música corta venas, le han dicho muchos, aunque a ella no le importa demasiado la opinión de los demás,  después de todo, su concepto musical sobrepasa lo terrenal, y no espera que los demás lo entiendan.

Se adentra en el metro, y una vez dentro del vagón, comienza a observar las personas que hay en el. Mira sus caras, intenta analizar sus gestos y se dice a si misma que seguramente entre esa multitud, haya personas que seguramente se sientan pérdidas como ella, quizás tengan problemas mucho peores que el suyo, pero por más que las mira, no consigue percibir nada de eso. Sólo ve vacío, marionetas movidas por el sistema social en el que viven. 
Entonces es cuando aparta la mirada, y mientras escucha esas notas, que llegan a lo más profundo de su alma, no puede evitar el sentimiento de tristeza y frustración.  Las lágrimas empiezan a brotar de sus ojos, ella intenta por todos los medios que eso no ocurra, pero es inevitable, es algo que no puede remediar. Así que saca su pañuelo e intenta secarlas de forma que nadie se de cuenta. Cierra los ojos, cree que así podrá evitar que se derramen, pero aunque sea de una forma más comedida, siguen acariciando sus mejillas.
Llega el momento de salir del vagón y entre la multitud solo ve sombras, ya le es imposible discernir sus rostros, todos le parecen iguales, mejor dicho, ya no ve rostros, solo figuras oscuras y distorsionadas.

Al fin llega a su trabajo, en ese momento es lo único que la hace sentirse un poco viva. Siempre se queda más tiempo del que debería, ya que por lo menos allí deja de pensar, no le importa el cansancio ni la extenuación, todo eso es mejor que dejar que su alma la atormente. Pero es momento de volver a casa, y con resignación, se vuelve a colocar sus auriculares y vuelve a la estación.

No sabe porque,  pero sin quererlo siempre se queda ensimismada mirando las vías.  Y mientras las observa, siempre le viene el mismo nombre a la cabeza. "Karénina".

No puede evitar recordar, el día que junto a su hija vio aquella película,  y como ella misma, la juzgó por dejar a lo que más quería por un sueño loco. Aunque... Teniendo en cuenta su actual situación, ya no pensaba de la misma forma. 
Quizás sus circunstancias no habían sido iguales a las de ella,  pues en realidad su sueño loco, era vivir en libertad con lo que más amaba en este mundo, volver a sentirse viva, sentirse persona y mujer. Sin embargo, aunque no fuesen las mismas circunstancias, las consecuencias fueron parecidas. Y ahora ella, también era juzgada por ello.

Y con la mirada aun clavada en aquel raíl, pensó en como se debió sentir la protagonista de aquella tragedia, en el momento en que decidió abrazar a la muerte, en unas vías parecidas a las que ella estaba observando. ¿Quizás se sintió como ella?... ¿Sin esperanza?... ¿Sin ilusión?... ¿Desbordada, por todo lo que había acontecido?. ¿Con ese sentimiento de culpabilidad, porque no era capaz de soportar las consecuencias, que sus decisiones la habían causado?.
Cada vez que pensaba en ello notaba como su estómago se encogía.  

"¿Yo acabaré igual, lanzándome a los brazos de la parca?".

Después de todo... ¿Quién la echaría de menos?.
Al fin y al cabo nadie la esperaba, solo una habitación oscura y su soledad.



miércoles, 22 de mayo de 2019

KITSUNE


"Mi querida Oonagh, como negarle nada". Eso mismo pensé,  cuando se plantó delante de mí,  con una herradura y me pidió que hiciese algo especial para ella.

Tenía claro que debía de ser algo relacionado con el bosque, ya que ella es un espíritu libre, pero también quería que esa herradura llevase algo de mi interior.
La miré y lo vi claro, era como si su forma me llamase y se dibujase sola en mi mente. Pude ver sus orejas puntiagudas,  sus ojos penetrantes mirándome, todos los detalles de su magnífico pelaje. Era kitsune.

Oonagh me miraba, mientras yo totalmente absorta cogía el pincel y comenzaba a pintar.  La miré por un momento y vi esa sonrisa pícara suya, como si me estuviese diciendo que había dado en el clavo. "Es pura conexión lo que tenemos ella y yo", pensé.

Seguí pintando, mientras pensaba el porque esa imagen, se había plasmado tan claramente en esa herradura y en mi mente. 
Estaban siendo momentos difíciles para mí,  de hecho la verdadera intención de Oonagh, era la de mantenerme entretenida, para no pensar en mi caótica vida. Pero... mi mente es inquieta y por muy entretenida que esté, no deja de recordarme el porque de mi apatía.


Dualidad.... Quizás eso era, lo que más me atraía de aquel ser mitológico, esa cualidad era lo que realmente me conectaba a él. 
Un ser de luz y sombra, por un lado una divinidad, sabio, de espíritu fuerte, protector... Por otro lado un yokai, mentiroso, astuto, juguetón, sensual, egoísta.... Pero, su sombra no es lo que parece.

En el fondo es un alma solitaria, condenada a proteger por su gran sabiduría y valor, de mostrar el camino a los demás, sin poder permitirse el lujo de poder amar, de ser libre para poder coger las riendas de su propia existencia. Por eso su necesidad de hacer travesuras a veces, es su forma de sentirse vivo, de disfrutar de los placeres humanos, incluso los carnales, aunque eso le suponga el sacar lo peor de sí mismo. 

En el fondo su oscuridad, es solo una coraza para no mostrar la tristeza que hay en él. Somos totalmente iguales, por eso lo vi... Y por eso decidí plasmarlo.

Condena es nuestro sino, obligados a expiar en nuestras propias carnes, los pecados y errores de los demás.


domingo, 5 de mayo de 2019

INSOMNIO


Aquella noche, despertó más inquieta que de costumbre. No eran extraños, sus más de tres despertares nocturnos, a causa de los trastornos del sueño que padecía desde hacía tiempo. Pero esta vez, la sensación era diferente. Estaba incomoda, inquieta y confundida, por el despertar repentino. Todo su cuerpo, estaba empapado en un sudor frío y sentía una presión en el pecho, que no la dejaba respirar. 
Intentó recordar, si había tenido alguna pesadilla, que le hubiese podido producir ese malestar, pero no recordaba absolutamente nada, ni siquiera, en que momento se había dormido. 

Tomo un soplo de aliento e intento relajarse, pero la atmósfera de su habitación era peculiarmente densa, más oscuridad y silencio de lo habitual, y eso le hacía sentir incomoda. Empezó a tener miedo, tenía una sensación extraña, que hacía que todo el vello de su cuerpo se erizara. 
Decidió levantarse,  con el propósito de calmarse. Cruzó el umbral de su habitación y empezó a recorrer el pasillo, hacia la cocina. Tenia la ligera sensación de qué el pasillo, era más largo de lo normal, incluso le parecía siniestro, como sacado de un relato de Edgar Allan poe. 

Paró justo delante de la cocina, totalmente decidida a fumarse su habitual cigarro nocturno, con cuidado, de no despertar a su madre, para que no la regañase, por deambular por la casa, a esas horas tan intempestivas. Y cuando iba a entrar, algo la paralizó.  Un escalofrío, recorrió toda su columna vertebral, hasta acomodarse en su nuca, como si de una corriente eléctrica se tratase. Sintió un nudo en el estomago y noto como su cuerpo se entumecía, el sudor frío, se volvió a hacer dueño de su cuerpo. 
Notaba una presencia extraña, su voz interior le grito, "¡CUIDADO!". Miró hacia atrás sobrecogida, pero solo vio la puerta que daba al portal. Aún así, no podía dejar de sentirse amenazada, por algo que no podía ver.

Se acercó a la puerta y esa sensación, era cada vez más plausible. Podía sentir el peligro, como si algo estuviese esperando detrás de la puerta, acechándola. Miro por la mirilla de forma temblorosa, pero solo vio el descansillo vacío de la escalera, iluminado, por la tenue luz de emergencia. Respiro aliviada y se dijo a si misma… "Es solo una mala noche".

Poco le duró ese alivio, cuando un grito desgarrador, inundo toda la estancia. Su primer impulso, fue averiguar de donde provenía. No fue tarea complicada, en cuanto giro la cabeza, pudo ver que aquel sonido tan aterrador, provenía del final del pasillo y que la persona que lo producía, era su propia madre.
Se acerco corriendo, como alma que lleva el diablo, mientras preguntaba en voz alta, que qué le ocurría. 

Por fin llego hasta donde estaba su madre, la miro y vio su cara totalmente desencajada, envuelta entre lágrimas y gritos de pánico. Totalmente desconcertada, miró, hacia donde los ojos de su madre, estaban clavados… "¡Imposible!", pensó
Sus piernas empezaron a temblar, hasta tal punto, que tuvo que agarrarse para no caer. No podía creer, lo que sus ojos estaban viendo. 
Miró a su madre, mientras sus lágrimas, comenzaron a brotar y recorrer sus mejillas, sin tregua alguna. Volvió a observar e intentar analizar, aquel escenario tan dantesco.

Lo que más llamaba la atención, a primera vista, era aquel manto de sangre, que hacía la función de alfombra, mientras cubría el suelo blanco inmaculado, de aquella estancia y como un cuerpo, totalmente desnudo, pálido y frágil yacía sobre ese manto.
Y esa mirada… inerte… como si estuviese mirando al vacío, triste… En la que aún, se podía apreciar los restos de lágrimas derramadas. Justo en ese momento, dos frases inundaron su mente, "horizontal al hospital, vertical al cementerio". Su mente no paraba de gritar. "No puede ser, estoy soñando, esto es solo una pesadilla".

Fue entonces, cuando escuchó, como la puerta se abría, como unos pasos se acercaban a ella, ya todo era difuso. 
Una niebla oscura, empezó a envolver todo y entonces recordó... Y al recordar, lo comprendió... Y fue entonces, cuando volvió a sentir esa presencia, pero ahora estaba justo detrás de ella, prácticamente rozándola.
Se giró temblorosa, pero resignada. Lo miró… Sus ojos eran rojos como aquella sangre, su rostro no tenia facciones, estaba allí por ella. Se había elevado de los infiernos para llevarla con él. 

Aquella noche, fue su juicio... Su condena... Y su castigo, por haberse rendido a la desesperación.


martes, 23 de abril de 2019

LEY DE VIDA


Llegó el fin de semana, y por fin parecía que el tiempo nos daba algo de tregua. Estábamos en primavera, pero los días anteriores habían sido como de pleno invierno. Por lo cual... ¿Como resistirse a la tentación de disfrutar, de ese día tan espléndido?. 
No es que me hiciera mucha gracia salir a la calle, pero no podía seguir estando encerrada en casa. Y esa magnífica idea la debió de tener todo el mundo, cuando al llegar a mi parque favorito, vi que estaba a rebosar de gente.

"¡Estupendo!", pensé. Yo huyendo de la humanidad, para poder respirar tranquila y los tengo aquí a todos concentrados.

Después de esa primera impresión tan deprimente, decidí olvidarme de todos los que allí estaban y empecé a caminar. Me alejé de los caminos más concurridos y llegué a otro pequeño parque interior, igual de lleno, pero ya me daba igual. La sola estampa de las fuentes y los árboles me relajaba. 

Subí hasta el final de una escalinata, desde donde se podía contemplar todo. A parte del murmullo constante de las personas que por allí paseaban, se escuchaba el vocear de los pavos reales, con su grito falso de copula. Un espectáculo del cortejo y el duelo entre ellos, para ver quien se llevaba a la ansiada dama, aunque viendo el interés de ellas, creo que esos dos magníficos machos, se quedaron ese día a dos velas.

Justo abajo de la balconada, en la que me encontraba, había un pequeño estanque. Decorado en el centro por unas preciosas calas blancas, los pequeños patitos, recorrían el estanque de punta a punta. Una visión realmente conmovedora, para todos aquellos aficionados a lo entrañable.
Pero... Aunque esos pequeñines, eran el centro de atención de todo aquel que pasaba por delante, yo como siempre, en mi búsqueda por lo diferente, vi una imagen mucho menos agradable.

Baje las escalinatas con mi móvil preparado, con el entusiasmo de un artista cuando encuentra la inspiración, sin ponerme a pensar en esa dramática visión.


Me acerque todo lo que pude al estanque, justo en el borde me arrodille y enfoque la cámara de mi teléfono a un patito en concreto. Este no nadaba de forma intrépida por el estanque. No sacudía sus plumas para escurrirse el agua. No te entraban ganas de acurrucarlo, ni de decir... "Pero que monada".
Solo flotaba... Inerte... Un pequeño cuerpecito, balanceado por las pequeñas ondas del agua, que producían sus hermanitos cuando nadaban cerca de él.

Hice varias fotos, buscando la mejor perspectiva, mientras el resto de personas, solo miraban la rebosante vida, de los otros pequeñines. Por un momento pensé. "Debo parecer un monstruo a ojos de los demás,  plasmando lo que nadie quiere ver".

Intente deducir, que es lo que le podría haber pasado. ¿Qué pensarían sus hermanos, al pasar por su lado y ver que él ya no podía jugar con ellos?.
Miré a su madre, protegiendo entre sus patas a sus pequeños, sin poder moverse, ni siquiera para poder despedirse de su pequeño.

Pero... ¿Por qué a él, se le había negado seguir, bajo el refugio de su madre?. ¿Qué tipo de prueba, le puso el destino, que no pudo superar?.
Dicen que solo los más fuertes sobreviven y por lo que se ve, ese no fue su caso.

Y es curioso, porque cuando miré la mejor foto que había hecho, me dí cuenta, de que a pesar de que mi pasión por lo atípico, me había hecho obviar lo triste. Mi alma sin embargo, se quedó en aquella barandilla, velando a aquel pobre patito.


viernes, 12 de abril de 2019

LA SERPIENTE


Es curioso como los seres humanos tendemos a condenar y repudiar aquello que no entendemos.
Ya sea por una cuestión cultural, religiosa o por simple fobia, renegamos de ciertos seres, sin pensar que nosotros, la raza humana, no somos los más adecuados para juzgar.  

Allí estaba, como si aquel árbol la hubiese absorbido. Me pregunté por unos instantes que pensarían los demás al verla, que sensación les podía transmitir. ¿Miedo, curiosidad, desprecio...?.
Sin embargo, a mí, me pareció una maravilla de la naturaleza. Pensé en todas las posibilidades que podrían haber creado esa forma.

Quizás era la serpiente Ofión, aquella que puso su semilla en Eurinome e incubo el huevo universal. Condenada a vivir en el inframundo, por aquella que la sedujo. Y que consiguió resurgir a través de ese árbol, para poder contemplar su creación. 
Pero... No sé porque, mi mente prefirió ver la serpiente de Adán y Eva, condenada a vivir inerte en aquel árbol, para que pudiese ver con sus propios ojos, lo que sus actos habían hecho a la humanidad. Aunque... Como siempre digo, cada uno tiene su propia percepción de lo que le rodea. 
¿Acaso el concepto del creador, sobre el paraíso, era realmente lo que necesitábamos?:

Imaginemos por un momento ese paraíso. "Bellos valles y montañas rebosantes de vida, cascadas de agua transparente, donde se refleja un arcoíris con todas las gamas de colores posibles, lagos majestuosos, de aguas templadas, con miles de especies marinas, infinidad de animales, todos comestibles, dóciles y hermosos,  porque de lo que se trata, es de no producir rechazo de ninguna clase. Sería curioso, ciervos con astas de algodón de azúcar,  conejos esponjosos y aves que en su vuelo, dejasen estelas brillantes de color dorado. ¿Quién se puede resistir a esa visión?.
Un lugar donde no existe la muerte, ni la enfermedad, tampoco el dolor, claro aplicándolo a los seres humanos, porque el pobre ciervo, el conejo y el pájaro no tendrían esa suerte. A no ser... Que Dios, quisiera que nos alimentásemos del aire. 
¡Y como olvidarnos, de los personajes más importantes del paraíso!, ¡Adán y Eva!, saltando felizmente por los prados, con sus pequeñas hojas de parra, tapando sus partes pudientes, descansando bajo la sombra, de los frondosos árboles y copulando constantemente, eso sí,  sólo con el propósito de procrear, porque no creo que el supremo, entienda el concepto, de los maravillosos placeres del acto sexual".

Pero... ahora vienen las incongruencias.  Adán y Eva, tendrían hijos. Y estos hijos, deberían también tener más hijos, por lo cual, estamos hablando, de relaciones sexuales consanguíneas, o lo que es lo mismo "incesto". Y... ¿El incesto, no está condenado por la biblia?. Además, es bien sabido, que todos los seres vivos, tienen que pasar por el doloroso trance del nacimiento, es una prueba para que podamos sobrevivir en el mundo exterior. Por lo cuál si habría dolor.
Y si resulta que no existe la muerte y hay hijos por doquier... ¿No llegaría el momento, en el que la tierra se nos quedaría un poco pequeña?.

No sé vosotros, pero creo que dios, era un vendedor de humo y eso mismo debió de pensar Lucifer.
El veía al ser humano como lo que realmente era, no como el creador quería que fuésemos, "simples ovejas, que creían que tenían un reino, pero que no podían reinar, porque el verdadero dueño y rey de ese paraíso era él, y cuidadito si no hacías su voluntad".

Sin embargo, Lucifer vio, lo que realmente había creado. "Seres indomables, con ansias de libertad, con deseos, con todo tipo de emociones, incluidas las que no estaban permitidas. Curiosos, con ansias de aprender y de dominar". 
Supongo, que en ese momento pensó: 

- ¿Acaso cree, que ellos serán sus sumisos?.

Sabia perfectamente que no. Lo que Dios quería era una utopía, el sueño de un loco dictador que se aburría y quería algo con lo que jugar y apaciguar su propia alma. Y teniendo en cuenta, todas estas estrambóticas divagaciones mías... ¿Por qué no pensar, que el ángel negro mando a la serpiente, para liberarnos de un sueño loco?.
Después de todo, ¿qué significado tendría la vida sin el dolor y el sufrimiento?.
Los errores y la agonía que ello conlleva, es lo que nos hace aprender, evolucionar, sin tristeza, no existiría alegría,  sin enfermedad, no existiría lucha ni superación y la muerte, es simplemente un tránsito más, por el que tenemos que pasar, para seguir evolucionando.

La vida es dura, el camino es angosto, pero si no lo fuese, no podríamos valorar la belleza del mundo que nos rodea.
Esa serpiente condenada, para mí, fue nuestra salvación.