domingo, 5 de mayo de 2019

INSOMNIO


Aquella noche, despertó más inquieta que de costumbre. No eran extraños, sus más de tres despertares nocturnos, a causa de los trastornos del sueño que padecía desde hacía tiempo. Pero esta vez, la sensación era diferente. Estaba incomoda, inquieta y confundida, por el despertar repentino. Todo su cuerpo, estaba empapado en un sudor frío y sentía una presión en el pecho, que no la dejaba respirar. 
Intentó recordar, si había tenido alguna pesadilla, que le hubiese podido producir ese malestar, pero no recordaba absolutamente nada, ni siquiera, en que momento se había dormido. 

Tomo un soplo de aliento e intento relajarse, pero la atmósfera de su habitación era peculiarmente densa, más oscuridad y silencio de lo habitual, y eso le hacía sentir incomoda. Empezó a tener miedo, tenía una sensación extraña, que hacía que todo el vello de su cuerpo se erizara. 
Decidió levantarse,  con el propósito de calmarse. Cruzó el umbral de su habitación y empezó a recorrer el pasillo, hacia la cocina. Tenia la ligera sensación de qué el pasillo, era más largo de lo normal, incluso le parecía siniestro, como sacado de un relato de Edgar Allan poe. 

Paró justo delante de la cocina, totalmente decidida a fumarse su habitual cigarro nocturno, con cuidado, de no despertar a su madre, para que no la regañase, por deambular por la casa, a esas horas tan intempestivas. Y cuando iba a entrar, algo la paralizó.  Un escalofrío, recorrió toda su columna vertebral, hasta acomodarse en su nuca, como si de una corriente eléctrica se tratase. Sintió un nudo en el estomago y noto como su cuerpo se entumecía, el sudor frío, se volvió a hacer dueño de su cuerpo. 
Notaba una presencia extraña, su voz interior le grito, "¡CUIDADO!". Miró hacia atrás sobrecogida, pero solo vio la puerta que daba al portal. Aún así, no podía dejar de sentirse amenazada, por algo que no podía ver.

Se acercó a la puerta y esa sensación, era cada vez más plausible. Podía sentir el peligro, como si algo estuviese esperando detrás de la puerta, acechándola. Miro por la mirilla de forma temblorosa, pero solo vio el descansillo vacío de la escalera, iluminado, por la tenue luz de emergencia. Respiro aliviada y se dijo a si misma… "Es solo una mala noche".

Poco le duró ese alivio, cuando un grito desgarrador, inundo toda la estancia. Su primer impulso, fue averiguar de donde provenía. No fue tarea complicada, en cuanto giro la cabeza, pudo ver que aquel sonido tan aterrador, provenía del final del pasillo y que la persona que lo producía, era su propia madre.
Se acerco corriendo, como alma que lleva el diablo, mientras preguntaba en voz alta, que qué le ocurría. 

Por fin llego hasta donde estaba su madre, la miro y vio su cara totalmente desencajada, envuelta entre lágrimas y gritos de pánico. Totalmente desconcertada, miró, hacia donde los ojos de su madre, estaban clavados… "¡Imposible!", pensó
Sus piernas empezaron a temblar, hasta tal punto, que tuvo que agarrarse para no caer. No podía creer, lo que sus ojos estaban viendo. 
Miró a su madre, mientras sus lágrimas, comenzaron a brotar y recorrer sus mejillas, sin tregua alguna. Volvió a observar e intentar analizar, aquel escenario tan dantesco.

Lo que más llamaba la atención, a primera vista, era aquel manto de sangre, que hacía la función de alfombra, mientras cubría el suelo blanco inmaculado, de aquella estancia y como un cuerpo, totalmente desnudo, pálido y frágil yacía sobre ese manto.
Y esa mirada… inerte… como si estuviese mirando al vacío, triste… En la que aún, se podía apreciar los restos de lágrimas derramadas. Justo en ese momento, dos frases inundaron su mente, "horizontal al hospital, vertical al cementerio". Su mente no paraba de gritar. "No puede ser, estoy soñando, esto es solo una pesadilla".

Fue entonces, cuando escuchó, como la puerta se abría, como unos pasos se acercaban a ella, ya todo era difuso. 
Una niebla oscura, empezó a envolver todo y entonces recordó... Y al recordar, lo comprendió... Y fue entonces, cuando volvió a sentir esa presencia, pero ahora estaba justo detrás de ella, prácticamente rozándola.
Se giró temblorosa, pero resignada. Lo miró… Sus ojos eran rojos como aquella sangre, su rostro no tenia facciones, estaba allí por ella. Se había elevado de los infiernos para llevarla con él. 

Aquella noche, fue su juicio... Su condena... Y su castigo, por haberse rendido a la desesperación.


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