Cinco años pasaron hasta que lo decidió, sin darse cuenta que durante ese tiempo el hilo se había enredado. Pero fue tan impetuosa la llegada de aquel alma indomable, que no prestó atención a tal contratiempo. Agarró el extremo del hilo que volaba sin dueño e hizo la unión.
Observó a esas dos almas unidas y no tuvo duda de que eran una sola. Mientras se regocijaba de un trabajo bien hecho, se percató del amasijo de nudos, que había entre los dos.
Lo curioso es, que no grito de espanto por el gravísimo error cometido, al contrario, empezó a soltar carcajadas de alegría.
Como hombre sabio que era, comenzó a analizar el hilo...
El primer nudo estaba casi por la mitad, lo que le dio a entender que pasarían muchos años hasta que sus caminos se cruzasen. El resto del hilo, era una auténtica maraña, lo que le indicó que iban a tener que ser muy pacientes y constantes si querían que su amor la desenredase.
Y os preguntaréis... ¿Por qué aquello le hizo tan feliz?.
La respuesta es muy sencilla, si su amor conseguía ser tan fuerte, como para desenredar las trabas del destino, significaría que era amor de verdad y sus almas estarían juntas por toda la eternidad.
¡Sí, definitivamente había hecho un buen trabajo!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario