viernes, 12 de abril de 2019

LA SERPIENTE


Es curioso como los seres humanos tendemos a condenar y repudiar aquello que no entendemos.
Ya sea por una cuestión cultural, religiosa o por simple fobia, renegamos de ciertos seres, sin pensar que nosotros, la raza humana, no somos los más adecuados para juzgar.  

Allí estaba, como si aquel árbol la hubiese absorbido. Me pregunté por unos instantes que pensarían los demás al verla, que sensación les podía transmitir. ¿Miedo, curiosidad, desprecio...?.
Sin embargo, a mí, me pareció una maravilla de la naturaleza. Pensé en todas las posibilidades que podrían haber creado esa forma.

Quizás era la serpiente Ofión, aquella que puso su semilla en Eurinome e incubo el huevo universal. Condenada a vivir en el inframundo, por aquella que la sedujo. Y que consiguió resurgir a través de ese árbol, para poder contemplar su creación. 
Pero... No sé porque, mi mente prefirió ver la serpiente de Adán y Eva, condenada a vivir inerte en aquel árbol, para que pudiese ver con sus propios ojos, lo que sus actos habían hecho a la humanidad. Aunque... Como siempre digo, cada uno tiene su propia percepción de lo que le rodea. 
¿Acaso el concepto del creador, sobre el paraíso, era realmente lo que necesitábamos?:

Imaginemos por un momento ese paraíso. "Bellos valles y montañas rebosantes de vida, cascadas de agua transparente, donde se refleja un arcoíris con todas las gamas de colores posibles, lagos majestuosos, de aguas templadas, con miles de especies marinas, infinidad de animales, todos comestibles, dóciles y hermosos,  porque de lo que se trata, es de no producir rechazo de ninguna clase. Sería curioso, ciervos con astas de algodón de azúcar,  conejos esponjosos y aves que en su vuelo, dejasen estelas brillantes de color dorado. ¿Quién se puede resistir a esa visión?.
Un lugar donde no existe la muerte, ni la enfermedad, tampoco el dolor, claro aplicándolo a los seres humanos, porque el pobre ciervo, el conejo y el pájaro no tendrían esa suerte. A no ser... Que Dios, quisiera que nos alimentásemos del aire. 
¡Y como olvidarnos, de los personajes más importantes del paraíso!, ¡Adán y Eva!, saltando felizmente por los prados, con sus pequeñas hojas de parra, tapando sus partes pudientes, descansando bajo la sombra, de los frondosos árboles y copulando constantemente, eso sí,  sólo con el propósito de procrear, porque no creo que el supremo, entienda el concepto, de los maravillosos placeres del acto sexual".

Pero... ahora vienen las incongruencias.  Adán y Eva, tendrían hijos. Y estos hijos, deberían también tener más hijos, por lo cual, estamos hablando, de relaciones sexuales consanguíneas, o lo que es lo mismo "incesto". Y... ¿El incesto, no está condenado por la biblia?. Además, es bien sabido, que todos los seres vivos, tienen que pasar por el doloroso trance del nacimiento, es una prueba para que podamos sobrevivir en el mundo exterior. Por lo cuál si habría dolor.
Y si resulta que no existe la muerte y hay hijos por doquier... ¿No llegaría el momento, en el que la tierra se nos quedaría un poco pequeña?.

No sé vosotros, pero creo que dios, era un vendedor de humo y eso mismo debió de pensar Lucifer.
El veía al ser humano como lo que realmente era, no como el creador quería que fuésemos, "simples ovejas, que creían que tenían un reino, pero que no podían reinar, porque el verdadero dueño y rey de ese paraíso era él, y cuidadito si no hacías su voluntad".

Sin embargo, Lucifer vio, lo que realmente había creado. "Seres indomables, con ansias de libertad, con deseos, con todo tipo de emociones, incluidas las que no estaban permitidas. Curiosos, con ansias de aprender y de dominar". 
Supongo, que en ese momento pensó: 

- ¿Acaso cree, que ellos serán sus sumisos?.

Sabia perfectamente que no. Lo que Dios quería era una utopía, el sueño de un loco dictador que se aburría y quería algo con lo que jugar y apaciguar su propia alma. Y teniendo en cuenta, todas estas estrambóticas divagaciones mías... ¿Por qué no pensar, que el ángel negro mando a la serpiente, para liberarnos de un sueño loco?.
Después de todo, ¿qué significado tendría la vida sin el dolor y el sufrimiento?.
Los errores y la agonía que ello conlleva, es lo que nos hace aprender, evolucionar, sin tristeza, no existiría alegría,  sin enfermedad, no existiría lucha ni superación y la muerte, es simplemente un tránsito más, por el que tenemos que pasar, para seguir evolucionando.

La vida es dura, el camino es angosto, pero si no lo fuese, no podríamos valorar la belleza del mundo que nos rodea.
Esa serpiente condenada, para mí, fue nuestra salvación.

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