Allí se encontraba,
en lo más alto, sintiéndose superior a los demás. No le hacía falta pavonearse como al resto,
se mantenía erguido, desafiante y solo de
vez en cuando soltaba un alarido para recordar a los más despistados que estaba
allí.
Me recordó demasiado
a la figura del patriarca, aquél que era respetado por todos, el protector,
superior en todos los aspectos y aunque no lo fuese, nadie se lo iba a rebatir.
Una figura demasiado
conocida para mí, quizás por eso me llamó tanto la atención.
Está claro que hay
aptitudes que no hacen diferencia entre especies. Aunque... A pesar de que los
seres humanos, estamos en teoría más evolucionados, en ciertos aspectos dejamos
mucho que desear.
Sumisión...
Dominación... Simples marionetas en muchos casos. Rebaño de corderos a la orden
de unos pocos patriarcas, que se creen los amos a causa de sus trastornos,
traumas y complejos.

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